Para Serenata Guayanesa es una vergüenza tener que competir con el reguetón

Por HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA

Serenata Guayanesa cumple 45 años. Sus integrantes no recuerdan una fecha exacta de algún ensayo o concierto que suponga su génesis. Prefieren confiar en un amigo que aseguraba que fue el 13 de agosto de 1971, cuando se presentaron por primera vez ante el público.

Es jueves 1° de diciembre en la tarde. Los músicos se alistan detrás de la tarima en la que se presentarán, más tarde, en el Anfiteatro del Sambil de Caracas. Es un concierto de entrada gratuita como parte de las celebraciones de Navidad que centro comercial organiza para el público.Ahí están Iván Pérez Rossi, César Pérez Rossi y Mauricio Castro, los más conocidos de la agrupación. El otro es Miguel Ángel Bosch, pero ese día tenía problemas con la voz. Le hace la suplencia Sabin Aranaga.

Cada uno luce pensativo, cada quien por su lado, dispuestos en el espacio como los vértices de un triángulo, en espacios equidistantes, y hablan poco entre sí hasta que se acercan para la entrevista.“Comenzamos para dar a conocer la música guayanesa que en su momento era casi desconocida. Cuando lanzamos ‘El sapo’, la canción alcanzó el primer lugar del hit parade. Fue un boom grandioso”, afirma César Pérez Rossi.

Han pasado pocas horas desde que se conoció que la Unesco agregó al Carnaval de El Callao como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, festividad nada ajena a Serenata Guayanesa. Los músicos aseguran que gracias a ellos el calipso incluso se conoció en el resto del estado Bolívar. A su segundo disco, editado en 1973, pertenece “Calipso del Callao”.

Al principio, los que más hablan son César Pérez Rossi y Mauricio Castro. Iván se aleja por momentos. Se aparta para hablar con otra persona. Mira a los lados. Luce incómodo. Hace dos años, se negó a hablar con El Nacional cuando fue consultado sobre la Ley de Protección Social al Trabajador y la Trabajadora Cultural.

“Ser parte del ideario cultura de un país es una gran responsabilidad”, afirma Castro, “somos imagen para muchos de lo que debería hacerse con la música venezolana. Hacemos una labor de patria”, agrega Castro.

Pocos minutos después, Iván Pérez Rossi practica unos arpegios con el cuatro. Su hermano César lo cita para recordar una anécdota: “Él cuenta que cuando salió ‘Calipso del Callao’, el locutor Cappy Donzella empezó a hablar sobre la canción. Entonces, El Callao colapsó por la gente que fue a los carnavales por sus comentarios”.Sobre la camaradería de tantos años, Castro responde: “Peleamos como todos los hermanos pero tenemos un ideal que es la música venezolana. Cada quien tiene su forma de pensar, es lógico”.

Cada palabra tiene de fondo los arpegios del cuatro, que se detienen cuando César dice: “Habla, Iván” y él responde: “Hemos durado tanto tiempo porque vivimos separados. Nos vemos para cantar. Veo a César ahorita porque está acá. Si tú vives con tu mujer, a quien amas, y peleas a cada rato, imagina lo que pasa con quien no es tu mujer”.A la responsabilidad del artista, Iván, más afable, añade que el cariño del público se lo han ganado con tesón y seriedad. “Nunca escucharás que uno de nosotros chocó porque estaba rascado o que nos sacaron de un hotel con una tipa que no es la esposa de uno.

Tampoco creo que seamos un ejemplo, no me gusta ponerme en ese papel”.Considera que la música tradicional venezolana atraviesa un mal momento. “Ocurre a pesar de que hay una gran cantidad de emisoras públicas que deberían atender la defensa de las costumbres. Soy incapaz de llevar un disco nuestro a una radio porque se van a burlar. Lo ponen durante la entrevista y luego se lo dan a la señora que sirve el café. No somos parte de la payola. Estoy viejo para pagar payola, nunca lo hicimos. Es una vergüenza llegar a esa situación en la que tienes que pelear con el reguetón, Wisin, Yandel, Pitbull, Chino y Nacho”.

Para este año estaba prevista una gira nacional con el apoyo del Ministerio de Cultura, pero aún no se ha llevado a cabo. Mientras, la Villa del Cine graba un documental que esperan estrenar en 2017. Lo dirige Alejandro Palacios.A finales de noviembre, Serenata Guayanesa recibió certificación de Patrimonio Nacional de Venezuela por parte del ministro de Cultura Freddy Ñáñez.

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